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lunes, 27 de diciembre de 2010

El niño que deja de ser niño para convertirse en soldado



“Cuatro años es mucho tiempo en la vida de un menor. Pueden ocurrir muchas cosas que, para bien o para mal, afectarán al resto de su vida. Puede que algunos niños y niñas vivan en situaciones de paz y seguridad. Para infinidad de ellos, la guerra sigue siendo algo muy real. Sobre este aspecto del mundo de los adultos no tienen control ni apenas pueden opinar. Cuatro años es tiempo suficiente para que se produzcan cambios sustanciales en la vida de un movimiento mundial (…)”. Con estas palabras comienza el último informe publicado por la organización Save the Children sobre los niños soldados. 


Mapa que muestra a algunos de los países que reclutan a niños soldados. Fuente: Amnistía Internacional

Nos adentramos en la última semana del año 2010. Son días éstos de ilusión para los más peques, aunque también para los adultos. Sin embargo, en algunos lugares del mundo esta alegría se transforma en terror, injusticia o miedo porque la etapa de la niñez es eliminada sin encontrar ninguna justificación moral y los niños y niñas se ven obligados a convertirse, de forma prematura, en soldados adultos. 

Este año que se despide nos ha dejado el juicio contra Charles Taylor, ex presidente de Liberia, ante el Tribunal Especial para Sierra Leona de La Haya, por los llamados diamantes sangrientos. Se trata del primer jefe de Estado africano juzgado por el uso que hizo de los preciados minerales para financiar a los vecinos rebeldes sierraleoneses y dominar así los recursos naturales del país. Sus abogados admitieron las atrocidades, pero no que él las cometiera. Y es que, las cifras son aterradoras. La guerra de Sierra Leona (1991-2001) costó entre 50.000 y 75.000 vidas y convirtió a unos dos millones en refugiados, de una población de seis millones. En Liberia, se calculan más de 100.000 muertos. 

La película ‘Diamante de Sangre’, protagonizada por Leonardo DiCaprio, nos ofrece una radiografía de cómo las guerrillas secuestran a los niños y los entrenan militarmente. Drogas, sangre o armas pasan a convertirse en los nuevos juguetes de unos niños que luchan entre ellos para ver quien mata mejor o quien puede llegar a ser el líder. 

También 2010 nos dejó la celebración en EEUU del primer juicio, después de la II Guerra Mundial, contra un menor acusado de matar a un soldado norteamericano en Afganistán. Omar Khadr, el preso más joven de la cárcel de Guantánamo, que por cierto continúa abierta y han pasado dos años desde que Obama afirmara que se cerraría, fue detenido con 15 años en un campamento de Al Qaeda en Afganistán. 

"La Comunidad Internacional sin excepción ha rechazado juzgar a niños por crímenes de guerra. Todos los fiscales del mundo han usado su discrecionalidad para asegurar su rehabilitación, en lugar de perseguirlos por crímenes que cometieron cuando eran niños soldados reclutados por adultos para luchar en causas que ni siquiera entendían", afirmó en el mes de septiembre la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas (ONU) para Niños y Conflictos Armados, Radhika Coomaraswamy, quien rechazó abiertamente este juicio. Y es que, Naciones Unidas solicitó a Estados Unidos que anulase el juicio por su dudosa legalidad y advirtió que éste suponía un peligroso precedente para los niños soldados de todo el mundo. 

Según los distintos organismos internacionales, más de 300.000 niños están siendo explotados como soldados por guerrillas y ejércitos y entre ellos, hay más de 120.000 niñas que sufren todo tipo de abusos sexuales y que a menudo son "olvidadas" en los procesos de desarme Desmovilización y Reintegración. Según también el último informe de Save The Childen, más de tres cuartas partes de los Estados ya han firmado o ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la participación de menores en los conflictos armados, o se han adherido a él. 

Sin embargo, existe una doble moral. Por ejemplo, España suscribe estos tratados que reconocen los derechos del niño pero, al mismo tiempo sigue vendiendo armas a los países sin imponer ningún límite. Por tanto, nuestro país, al igual que otros muchos, sería cómplice de estas prácticas ilegales. La venta de armas supone un beneficio económico importante para las arcas de los Estados. Así, en el año 2009, uno de los peores para la economía de nuestro país, las exportaciones de defensa alcanzaron un récord histórico, más de 1.300 millones de euros, lo que supuso un incremento del 44% con respecto al año 2008. He aquí un pastel muy goloso para dejarlo escapar. 

Y un último dato que es interesante resaltar. Cuando pensamos en niños soldados automáticamente se nos vienen a la cabeza los países africanos, asiáticos o latinoamericanos. Sin embargo, las potencias occidentales también recurren a los niños para mantener las guerras. Así, entre 2003 y 2005, Reino Unido  desplegó a unos 15 menores de edad en Irak a pesar de haber firmado en junio de 2003 el Protocolo de la Convención de los Derechos del Niño, que prohibe esta práctica. Hace tan sólo tres años, el Gobierno británico reconoció que había destacado a menores de 18 años en "áreas en las que podrían estar expuestos a hostilidades" desde la firma del Protocolo. No sólo Reino Unido, también EEUU, Alemania o Austria incurren en estas prácticas.  








martes, 23 de noviembre de 2010

Dependencia e independencia, ¿las reglas de la globalización?

Me resistía a hablar de Haití. Quería esperar hasta el próximo domingo o, tal vez al lunes, porque entonces sabría que, por fin, unas elecciones habían tenido lugar en el país latinoamericano. ¡Por fin una buena noticia! Pero, entonces me topo con la cruda realidad y supongo que será esto lo que me ha hecho cambiar de opinión.

 Recientemente he terminado de leer un libro sobre Salvador Allende en el que se recogen algunos de los discursos pronunciados por el malogrado presidente de Chile. En concreto, uno de ellos, pronunciado en México en 1972, me ha hecho reflexionar sobre sus palabras puesto que al extrapolarlas a nuestros días siguen teniendo vigencia o, incluso cobran aún más fuerza. No sé si puede decirse entonces que era un ‘visionario’ tal y como hace tan sólo unos días fue denominado el ex presidente Aznar por su homólogo estadounidense G. Bush. Me gustaría pensar que no, puesto que si ser visionario supone entrar en una guerra bajo el pretexto de la existencia de armas de destrucción masiva, que curiosamente nunca hemos visto,  supongo que entonces a nadie le gustaría que le llamasen visionario. Pero, la verdad es que no era este el tema en cuestión.

En el citado discurso, Allende afirmaba que a mayor pobreza, mayor enfermedad y que a mayor enfermedad, mayor pobreza refiriéndose a la imposibilidad que tenían (y siguen teniendo) miles de personas en Latinoamérica para acceder al sistema sanitario y que son muy pocos los que luchan para que las instituciones estatales lleven la salud ampliamente al pueblo.  Además, añadía lo siguiente: “Llevamos, casi todos nuestros pueblos, más de un siglo y medio de independencia política, ¿cuáles son los datos que marcan nuestra dependencia y nuestra explotación? Siendo países potencialmente ricos, la mayoría somos pueblos pobres”.  ¿Y por qué sucede esto?, se pregunta unas líneas más adelante. “Porque somos países monoproductores en la inmensa mayoría: somos los países del cacao, del banano, del café, del petróleo o del cobre. Somos países productores de materias primas e importadores de artículos manufacturados; vendemos barato y compramos caro”. Esto es, probablemente, lo que entendemos como la gran diferencia entre norte-sur o centro-periferia, mientras los primeros se benefician, los segundos salen perjudicados.

Esa puede ser la imagen de Haití, el país más pobre de América Latina. Más de 1.300 muertes por cólera, unas 50.000 personas contagiadas o cadáveres hacinados y que si no son tratados adecuadamente pueden transmitir la enfermedad hasta 15 días después de su fallecimiento. Pero, también puede ser la radiografía del Congo donde, según un informe de 2009 del Programa de la ONU para el desarrollo de esta zona, la mayoría de sus habitantes viven con menos de un euro al día, cantidad impensable para nosotros. Lo más frustrante es que la República Democrática del Congo es un país rico en minerales, especialmente estaño, tantalio, tungsteno y oro. Sin embargo, históricamente no han sido fuente de desarrollo para su población, sino de violencia, explotación y sangrientos conflictos internos. Esta realidad persiste en la inmensa mayoría de los países del continente africano, con Zinbabwe, el país más pobre del mundo, a la cabeza de esta injusta lista,  donde unos treinta millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición  y el 43% de la población no tiene agua potable. Además, África registra el 70% de los casos de SIDA  del mundo, con más de 2,2 millones de muertes al año.

También Pakistán se encuentra en esa misma situación, sobre todo, tras las lluvias de agosto que dejaron a la intemperie a más de 13 millones de personas. Hace un par de días se celebró el Día Mundial contra la Neumonía y expertos en salud consideraron que se trataba de una oportunidad para instar al país a que tomara conciencia y frenase esta enfermedad que mata a cientos de miles de sus ciudadanos cada año, en su mayoría niños y ancianos. Según datos oficiales, de las 15 naciones con el 75%  de los casos de neumonía infantil, Pakistán se ubica en tercer lugar, con siete millones de muertes al año. Tan sólo hemos citado cuatro países pero, hay muchos más que padecen situaciones similares o incluso peores a las que hemos señalado.

Fuente: Fao
Curiosamente, el primero de los ocho objetivos del Proyecto Milenio es erradicar la pobreza extrema y el hambre. Las metas propuestas para ello son la reducción a la mitad, entre 1990 y 2015, tanto del porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un euro por día como del porcentaje de personas que padezcan hambre. Un reto complicado a tenor de la escasa implicación de los países industrializados.  

Aquí, en España, también hay muchas personas que viven en el olvido.  Desde el lunes pasado y hasta el próximo sábado se está celebrando la ‘Semana de los Sin Techo’ y, es que, cada vez son más las personas que se ven obligadas a refugiarse en la calle por diversas circunstancias de la vida. Supongo que esta celebración es un reconocimiento, pero para ellos no será más que otra semana de noviembre en la que deberán buscar cobijo para pasar las duras noches de frío. 

Independencia y dependencia; centro-periferia; norte-sur... estas son inevitablemente las reglas del juego de la llamada globalización. No sé si caminamos hacia un mundo mejor, lo que sí creo es que otro mundo es posible. Espero que a principios de la semana que viene, justo el lunes cuando la gran noticia del día sea el 'gran derbi', no entre dos equipos de fútbol sino, entre dos máquinas de hacer dinero como lo son Real Madrid y Barcelona, o el resultado de los comicios de Cataluña, Haití o Costa de Marfil puedan tener un hueco en este entramado mediático y, espero también que esa presencia sea por algo positivo de las elecciones que se celebrarán en ambos países. 

Fuentes:
-    Salvador Allende, Presente.