Cada año, decenas de miles de personas dejan atrás sus hogares en Centroamérica y atraviesan México como migrantes irregulares. Viajan con la esperanza de llegar a Estados Unidos y de ver cumplida allí la promesa de trabajo y de una nueva vida. Pero con demasiada frecuencia sus sueños se convierten en pesadillas al afrontar uno de los viajes más peligrosos del mundo. El actor y productor mexicano, Gael García Bernal en colaboración con Amnistía Internacional, ha grabado un viaje lleno de abusos, secuestros, violaciones e incluso asesinatos a través de cuatro cortos, llamados Los Invisibles.
En este enlace http://www.es.amnesty.org/losinvisibles/ se pueden ver los otros tres cortos grabados por el actor Gael García Bernal.
Debemos dejar de ser invisibles. Así es como acaba el último de los cortos. Sin embargo, ¿es fácil ser visto en el mundo actual? Creo que no a tenor de todas las legislaciones que se están aprobando en contra de la migración. Un ejemplo, EEUU. El pasado mes de junio entró en vigor la Ley de Arizona SB1070 o ley 'Apoye nuestras fuerzas de orden público y los vecindarios seguros' que permite a la policía detener a cualquier persona si hay "sospecha razonable" de que es inmigrante ilegal, aunque es importante señalar que una persona nunca puede ser ilegal, el problema es que su uso se ha generalizado en los medios de comunicación y en la política fomentando aún más la criminalización y discriminación del migrante. Por supuesto, no nos podemos olvidar del movimiento Tea Party que en las últimas semanas, antes de las elecciones de noviembre, se jactaba de anunciar que "la única salida para los negros era la venta de drogas o el atletismo". Expresiones simplistas, sin fundamento y discriminatorias que han tenido sin embargo una escasa o nula repercusión en el mundo occidental.
Pero, la verdad es que no tenemos que cruzar el charco para ser testigos de este tipo de medidas. En Italia, Il Cavaliere, Silvio Berlusconi, propuso la política del 'chivo expiatorio' o Nicolás Sarkozy en Francia que continúa con la 'repatriación', según el gobierno, de los gitanos rumanos. Y es que, si una cosa nos ha quedado clara durante estos últimos meses es que estas expulsiones sólo eran de gitanos y de Rumanía. ¡Qué triste! Y a esto le llamamos información o periodismo serio.
Y como no, España, ¿qué pasa en Melilla? ¿cuántas personas mueren al año? ¿Cuál es la situación en los Centros de Internamiento para Extranjeros? ¿sale a luz pública que estas personas no pueden ser privadas de libertad y encarceladas como si hubieran cometido algún delito? ¿el delito es ser extranjero? Parece que sí. Sólo hay que ver la imagen que se nos proyecta de ellos: son personas que vienen a 'quitarnos' el trabajo. El problema es que nadie se acuerda de que España también fue un país migrante.
¿Es posible dejar de ser invisible? Sigo pensando que no porque vivimos en una sociedad materialista, donde el concepto de empatía poca veces sale a relucir, desigual donde la relación centro (mundo occidental)-periferia (resto de países) cada vez está más presente. Se apela continuamente a la globalización pero sólo en términos económicos puesto que difícilmente podemos referirnos a una globalización cultural y humanitaria. De otro lado, los discursos políticos que en materia de inmigración suelen afianzar la importancia de la multiculturalidad. Sin embargo, esto no es más que una utopía políticamente correcta. Y una última duda que me surge, ¿cómo sé que un inmigrante puede estar en situación irregular? Yo por lo menos no tengo la respuesta y más bien me recuerda a la 'caza de brujas'.

